Fragmentos y Poesías

Empezó a marcar diferencia

Cuando todavía se sentía como una niña, Ludmila solía estar asustada de muchas cosas.

No le gustaba admitirlo, pero creo que le tenía miedo a los demás.

Estaba aterrada de la mentira, del abandono, del apego y de la amarga desilusión.

Y, algún día, la sonrisa de alguien atormentará tus noches.
Y pensarás como hacerla surgir, solo para disfrutarla por unos momentos.
Así que, mientras puedas, sigue tu melodía y marca tu ritmo.
Porque también, algún día, tal vez muy pronto, serás tú el tormento de quien a ti te desvela.

Soles sobre el empedrado,
Rosas refulgentes que se encienden
En explosiones silenciosas
sobre calles cerradas.
Luces que surgen suavemente
O bien con el ímpetu de las constelaciones
Hasta irrumpir en las retinas de los caminantes nocturnos
En mil fracasos
En diez mil sueños

Ella solía tener esos momentos…
Donde estaba asustada e insegura y se enojaba reclamando cosas que no comprendía.
Le discutía los comos y los porqués del amor y él, ya cansado de enfrentar temores irrisorios, la miró a los ojos con un rostro apacible.
– Voy a explicarte como funciona esto, ¿te parece? – le dijo con una mezcla de soberbia y dulzura 

Te pido perdón, porque es cierto lo que me decís siempre: No se disimular.

Cuando me pedís que observe algo que requiere diplomacia, siempre soy el ser más evidente del mundo.

Aunque, si estamos siendo sinceros, estoy orgulloso de ese defecto.

Porque si hubiéramos disimulado, jamás nada hubiera sido.

Piénsalo un momento…

No era ese tipo de chica…De las que usan mucho maquillaje e intentan acaparar los reflectores todos los días.

No. Definitivamente no era una vanidosa típica. Tampoco era un pajarillo coqueto de mente silenciosa, y palabras vacías.

Ella tenía una chispa incontenible. Y bien se podría decir que creaba su propia definición del carisma…