Sus Ojos Asustados

Vi sus ojos asustados en el reflejo de la ventanilla…
Comenzaba a temblar la turbina del Boeing 737, y ella se aferró a mi brazo con un rostro grave y perturbado.
En un tono entre medio de la escusa y la disculpa, la escuché decir algo que yo ya sabía.
— No me gusta volar…
Inevitablemente, el avión comenzó a acelerar y ella se aferró con fuerza a mi brazo.
Sin darse cuenta me hundió la uñas mientras miraba hacía abajo y veía que la ciudad lentamente crecía pequeña.
La salida del sol convertía el suelo en infierno, y nosotros nos elevamos hacía el cielo.
Giraste la cabeza hacía mí y te metí el pelo detrás de las orejas
Mantuve el rostro más despreocupado que me fue posible y te dije: va a estar todo bien.
— Por más que digas eso, yo igual tengo miedo.
— Ya sé, ya sé…– me sonreí –. Pero te lo quería decir igualmente.
Por trabajo, viaje tantas veces solo… Y a veces tuve tanto miedo que jamás admití. Pero ahora realmente sentía que estaría todo bien.
— Tranquila, no va a pasar nada. Y mientras estemos juntos, va a estar todo bien- quise decirle; pero las palabras no salieron y solo lo pensé.
En lugar de eso, le extendí mi brazo, para que se aferrara con más fuerza.
Mientras nos elevábamos hacía un horizonte de oro y el sol quebraba la noche para traernos un nuevo amanecer.

Nota de Autor:

Este fragmento lo escribí luego de un vuelo que realicé a Bariloche con mi pareja para comenzar nuestras vacaciones. A mi novia le aterra mucho volar y, luego de que aterrizamos, no pude evitar retratar la situación mundana en este pequeño fragmento.

AlejandroMenendez

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