La frase que define a toda la generación Millenial

La frase que define a toda la generación Millenial
Millenials es el termino utilizado para definir a aquellos nacidos entre 1981 y 1996. Alcanzando la plenitud del arquetipo conductual aquellos nacidos ente 1989 y 1993

La ambición es un rasgo admirable.

Y la impaciencia no lo es.

Soy un millenial, y tengo 27 años de edad. La mayoría de mis amigos son millennials. Y mis compañeros de trabajo también son, por supuesto, en su mayoría millennials.

Por lo tanto, en términos del «gran debate» de lo que hace que un millennial sea exitoso (o no lo sea), veo a diario lo qué funciona y qué no basándome en el desempeño de quienes me rodean.

Y déjenme decirles:

No hay una escasez de ambición entre los millennials.

Estamos etiquetados como la Generación con mayor potencial.

Las empresas nos han definido así al ver nuestro desempeño inmediato…Aunque también nos han considerado un gran problema a largo plazo.

Y pese a quien le pese, si lográsemos edificar sobre nuestras más grandes debilidades, terminaríamos por estar a la altura de esa definición: la generación de mayor potencial.

Hoy en día, somos los que conocemos Internet por dentro y por fuera. Pero, al haber conocido un tiempo analógico en la infancia, vemos el valor en la desintoxicación de nuestras pantallas.

Tenemos la edad suficiente para entender cómo funciona el mundo, pero no somos lo suficientemente ingenuos como para perseguir grandes ideas en nombre de dejar «nuestra huella» en el universo.

Somos lo suficientemente maduros para que las personas nos tomen en serio, pero también lo suficientemente jóvenes como para no tomarnos en serio a nosotros mismos.

Ahora mismo, estamos en la edad perfecta para la grandeza.

Desafortunadamente, muchos Millennials piensan que su edad es suficiente…

Odio ser el que admita esto, pero el estereotipo de que los millennials somos impacientes es muy cierto.

Ahora, ¿todos los Millennials son así?

No, por supuesto que no: ninguna generalización radical es 100% precisa.

Pero en la mayoría de los casos, son los impacientes millennials quienes terminan viviendo una vida de sueños en lugar de realidades.

No es que no sean inteligentes o que tengan un gran potencial; no es que sean incapaces.

Es simplemente que operan bajo la creencia errónea de que ser joven, algo inteligente digitalmente, y ambicioso resulta suficiente.

Y no lo es…

La ambición no te lleva a ninguna parte.

Es como sentarse en un auto deportivo y acelerar el motor, pero nunca poner el auto en marcha.

Tantos millennials hablan sobre lo que van a hacer para cambiar el mundo.

Somos maestros defensores de la acción.

Somos la generación que se aferró al lema «podemos cambiar el mundo» y lo tomó como un virus. Como generación, hemos cambiado fundamentalmente la forma en que las personas ven su propio potencial.

El problema es que la ambición y la acción no son lo mismo. Y tan rápido como todos esos videos, clips de sonido y mensajes motivacionales se han vuelto virales, también se han disipado en el éter, para que nunca se hagan realidad.

Como resultado, nos hemos dado a nosotros mismos (como toda una generación) una etiqueta que argumentamos que no es nuestra. Gritamos acción mientras hacemos clic simultáneamente en Netflix para matar el tiempo. Esperamos resultados que demoran años en aparecer mágicamente se manifiesten en semanas, días o incluso segundos.

Incluso conozco a los millennials que, a la temprana edad de 26 años, se quejan de sus trabajos cotidianos con el supuesto de que fácilmente podrían obtener asesoría porque «la consultoría es solo dar ideas».

Esta oración resume toda la generación millennial:

«Quiero ser el que tenga la idea, no la persona que la ejecuta».

Este es el problema.

Parece una locura, pero es posible que el mundo ya no necesite más ideas. Las ideas son fáciles.  Hoy las ideas son tan abundantes como el aire mismo.

Lo que el mundo necesita es más manos a la obra, más hacedores, más constructores, más personas que conozcan el valor de la paciencia y que puedan tomar algo que suena bien en teoría y trabajar para darle vida.

Porque me gustaría aclarar que: la forma en que comienza una idea nunca es la forma en que termina.

Lo que suena a utopía a menudo resulta ser una complicada red de inconsistencias.

Y cualquier idea que se valide de inmediato porque suena bien, por lo general, resulta ser una idea débil o sin valor.

Las buenas ideas ya no son garantia de resultados.

Termina de fantasear con tus ideas.

Deja de ser la persona que se sienta en un sillon y tira pintura verbal a una pared. Levántate. Agarra un marcador. Y ponte a trabajar.

Estás haciendo que aquellos de nosotros que realmente creemos que podemos cambiar las cosas nos veamos muy mal.

Lucha, insiste, aprende de tus colisiones frontales y reformula tus enfoques…Es la única forma de hacer crecer tus “brillantes ideas” y darles la fuerza para que tomen presencia en tu día a día.

El mundo no necesita más Marketing, y no necesita más formas lindas de vender lo que no sirve. No tenemos escases de vendedores y la generación millenial no debería caer por el mismo camino.

Ya hay muchos, tanto en empresas como en cualquier ámbito, diciendo que es lo que se debe hacer (sin tener idea de cómo ejecutarlo en lo más mínimo) Pero es nuestro deber recapacitar y descubrir que, si realmente queremos cambiar las cosas, hay que aprender a ser pacientes, a trabajar con convicción y a buscar los recursos internos necesarios para ser capaces de hablar de cómo ejecutar las cosas, no solo de nuestras “brillantes ideas”.

Saludos a todos!

Alejandro Menéndez

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