Superando el abismo de la expectativa

Las personas solemos engañarnos a nosotros mismo con tres grandes mentiras: los recuerdos, los pensamientos y las expectativas.

Sencillamente, los recuerdos son una distorsión del pasado, los pensamientos son una distorsión del presente y las expectativas son una distorsión del futuro.

¿Y por qué digo que son mentiras?

Bueno, nuestros recuerdos son imperfectos, nuestros pensamientos están envenenados por prejuicios y las expectativas estan teñidas de fantasias y anhelos que suelen tornarlas en erróneas o irreales.

Nada jamás sucedió exactamente como lo recordamos, nada que nos sucede es exactamente como pensamos que es, y nada suele resultar como esperamos.

Hoy, me gustaría centrarme en una mentira que a mi me resulta particularmente dificultosa; e imagino que a más de uno de ustedes tambien: las expectativas.

La busqueda de la satisfacción

Creo que uno de nuestros grandes objetivos en la vida, si intentamos reducirlo a una esencia concreta es «la felicidad» y, si tratamos de destilarlo en algo menos abstracto, al menos a nivel individual, creo que seria la satisfacción.

Es aquello por lo que nos esforzamos. La satisfacción es una especie de área combinada del diagrama de Venn entre los logros, el orgullo y la felicidad que nos entregan.

Es ese momento cuando nos complace saber que las cosas en su mayoría resultaron bien. Que las cosas están bien, que el esfuerzo estuvo bien encaminado y que el trabajo de nuestra vida fue apreciado.

La satisfacción puede venir de un pedazito de chocolate, un proyecto completado, un momento de orgullo, o una palabra amable.

Como dijo el filosofo musical Mick Jagger en su famoso tema…La satisfacción puede provenir de casi cualquier lugar. Y por supuesto que tenía razon.

Sin embargo, la satisfacción también puede ser saboteada antes de tomar forma en nuestras vidas.

¿Como podria ser?…

Por altas expectativas.

Digamos que usted esperaba un ascenso y nunca llegó. Es inevitable terminar con un mal sabor de boca, y decididamente insatisfecho. O digamos que fuiste a ver una pelicula que tuvo mucha prensa, esperando que fuera una obra del septimo arte superadora, pero, en lugar se eso, te encontraste con una pelicula buena pero no brillante. Lo que debería haber sido satisfactorio no terminó de serlo.

En cada caso, nuestras expectativas no se cumplieron.

Las expectativas y la satisfacción

Al pasar por la vida, es natural esperar cosas. Por supuesto que, cuando hacemos algo que es importante para nosotros o encaramos un nuevo proyecto, nos preparamos para sacar la alfombra de debajo de nosotros; o al menos dejamos la puerta abierta para el asombro.

Hice un calculo de manera general y dejo esta ecuación para ustedes aquí:

[Evento] – [Expectativas] = [Satisfacción]

Cuando solemos hablar de personas que esperan mucho del mundo, las llamamos «exigentes» o «soberbias».

En su mente, imagine a una persona exigente o soberbia.

¿Alguna vez los imaginas con una sonrisa? ¿Alguna vez has visto a alguien así feliz o en paz por más de dos días?

Por supuesto no. Siempre están persiguiendo a la siguiente fantasía. Siempre están persiguiendo la siguiente emoción.

Palabras finales

Unas últimas palabras que quiero dejar sobre las expectativas: porque no quiero que se piense «oh, entonces queda solo esperar lo peor». Esa no es la idea.

Si nos definimos solo como satisfactorio los logros extraordinarios. Terminaremos sintiendo miedo al «fracaso», y el miedo causa estragos en nuestras mentes, cuerpos y almas.

Las personas que viven en constante temor, parafraseando a George Lang, están pagando intereses por adelantado por una deuda que nunca vence. Eso tiene un precio increíble. Como he dicho, es posible que lo más sano sea mantener las expectativas razonables.

Esperar algo en medio de la gama de resultados posibles, aunque no se centre demasiado en ellos, es el atajo a la satisfacción. Incluso podemos terminar gratamente sorprendidos. Y, alentarse al ver que las cosas salen bien, ya sea con un trabajo bien hecho o con un compañero que satisfaga sus necesidades y deseos razonables, se volverá una motivación para seguir adelante, encontrar la felicidad y descubrir la paz mental.

Tratando de hacer gala de este concepto que yo mismo pretendo empezar a practicar…No espero que muchos de ustedes presten atención a esta pequeña perla y la pongan en práctica, pero espero que algunos de ustedes al menos la consideren.

Eso, justamente, sería muy satisfactorio. Al igual que un pequeño pedacito de chocolate 😉

Saludos a todos!

Alejandro Menéndez

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