Un nuevo comienzo, siempre amerita un brindis

 

Alejandro Menendez Brindis

 

 

Cuando era pequeño, como les sucede a los niños sin síndrome de Peter Pan, una de las cosas que más quería era crecer. El hecho de ser mayor se relacionaba inevitablemente con la libertad, la certeza y la posibilidad inminente de más aventuras e interminables caminos.

En estos días, suelo estar obligado a admitirme a mí mismo que esa perspectiva cambió y que mi comprensión de «crecer» era solo un producto de la ingenuidad juvenil. Porque, ahora que enfrento las puertas de la “adultez”, lo primero que puedo notar es que hay mucha más incertidumbre al crecer que antes. Siento que, de a poco, en una transición que no debe ser admitida jamás, uno va recorriendo un sendero: de buscador a guía, sin un mapa para trazar el punto de llegada.

Y siempre me pregunto, ¿existe algo así?

Estoy en un punto de mi vida en el que no estoy muy seguro de a dónde me llevará el viaje. Y estoy seguro de que muchos de ustedes que están leyendo esto podrían relacionarse de alguna manera. Pero a medida que pasa cada día, aunque por momentos me sienta desconcertado, siempre termino por escuchar más, aprender más y convertirme en más.

Es algo extraordinario pensar sobre la sumatoria de eventos que me llevó a convertirme en la persona que soy actualmente. Si trato de poner las piezas juntas, terminó por ver un crisol desordenado, pero hermoso.

Creo que, al igual que sucede conmigo, todos tenemos historias que van cayendo en sus lugares. Historias alegres, dramáticas, melancólicas u optimistas; no importa el caso…Todos tenemos piezas que en cada transición podemos poner en su sitio.

Y, creo se necesita a veces cierta fuerza y convicción para no desanimarse si resultás diferente a la persona que siempre esperaste convertirte al crecer.

La vida cambia. Así que, para cualquiera que se encuentre en un punto en el que se sienta un poco estancado e inseguro de hacia dónde se dirige su vida: respirá, sonreí y, te lo digo sinceramente, toma una copa de lo que más te plazca y hagamos un brindis.

 

Tratemos por un momento de aplaudirnos a nosotros mismo por todas las cosas que ya no toleras porque has aprendido a valorarte a vos mismo. Por las personas que has aprendido a dejar ir. A las expectativas que has aumentado después de cada caída.

 

Tomate un instante para respetar a todas las cosas que no viste venir. A los obstáculos que lograste superado, incluso cuando llegaste a pensar que no podrían mejorar jamás. A los problemas que has resuelto incluso cuando estabas a punto de quebrarte.

 

Saluda a tus defectos; aquellos que abrazaste y aquellos que aún trabajas día a día para amar o corregir. Comenzar a reconocer tu luz sin negar tu oscuridad y dejar que ambas se respeten mutuamente, siempre recordando quién eres, incluso la balanza se incline de un lado a otro, también es parte importante del camino.

 

Ya a esta altura, es una frase hecha decir que ninguna persona en este mundo es perfecta.

Y si bien es cierto, tal vez tengas impulsos perfeccionistas, y está bien, todavía no pierdas esa juventud, como tampoco pierdas de vista en tu búsqueda a todos los que caminan contigo.

Ninguna persona en este mundo tiene una vida que no posea dudas e incertidumbre. Todos nos convertimos en una extraña mezcla de nuestras experiencias. Y, ante la incertidumbre de la noche, espero que todos encuentren lo que están buscando.

 

Espero que logres definir la felicidad que existe en tus propios términos. Que tengas el coraje de perseguir las cosas que incendian tu alma. No permitas que la conveniencia, la comodidad y la facilidad de permanecer quietos apaguen nunca esa llama.

Espero que encuentres un amor que agite las partes más profundas de tu esencia. Que conozcas a alguien que transforme al enamoramiento en algo menos temerario; a esa persona a la que no puedas evitar elegir todos los días. Espero que encuentres a alguien que te muestre la profundidad de tus sentimientos y lo mucho que puedes amar.

El camino, es largo e incierto, y estamos todos en este sendero al que llamamos “crecer”. En el trayecto, hay mucho que sentir. Y espero que lo sientas todo…

Pero, sobre todo, espero que te encuentres ahí fuera. Sé amable contigo mismo en este caótico viaje de la vida. Siéntete orgulloso de la persona en la que te estás convirtiendo y abraza a la persona que fuiste ayer. Aprecia dónde estás, incluso si no es donde calculaste que estarías. Enamórate del proceso, del desorden y la confusión de todo.

 

Estos son mis deseos para todos los que lleguen a leer estas líneas.

Es importante para mí ser sincero en mi primera entrada. Este blog es un desafío para mí, y siempre pensé que nunca querría iniciar algo por el estilo; pero como dije antes la vida cambia.

Así que, si voy a decir la verdad, ponerlo en marcha va a ser un camino caótico. Pero ojalá que podamos transitarlo juntos.

 

¡Brindo por ustedes!

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