¿Porque los niños actuales se distraen más fácil que nunca?

Cada vez más, los padres, maestros y terapeutas reportan un marcado aumento en la irritabilidad, el aburrimiento y la soledad entre los niños de la actualidad. Si bien las personas especulan que el mundo y el medio ambiente de hoy en día hacen que el cerebro de los niños sea distinto. Aquí expongo los fundamentos sociales que le dan un por qué a estas conductas:

Los niños actuales obtienen lo que desean, apenas lo desean.

Estamos en una época donde todo resulta instantáneo; en la época del ruido y la vorágine.

Hoy en día si un niño comienza a sentir hambre, hay auto Macs, muchas opciones de comida rápida y máquinas expendedoras para atender de inmediato esa situación. También, cuando hay una larga espera en el consultorio del médico, y un niño grita «Estoy aburrido», los padres le entregan sus teléfonos para evitar el fastidio de los pacientes en la sala de espera, intentando evitar los berrinches del niño.

Son muchos los lujos que le permitimos a la generación actual y, tratando de evitar conflictuar con sus indomables temperamentos, tendemos a dar el brazo a torcer en cada esquina. Los padres, tal vez limitados en las estrategias de crianza o simplemente convencidos de que le están haciendo un bien al niño al no limitar su “libertad de expresión”, podrían estar generando un gran perjuicio para su carácter futuro.

Con tantas facilidades, los niños están perdiendo la capacidad de retrasar la gratificación. Y vale la pena aclarar que retrasar la gratificación es una habilidad crucial que ayuda a las personas en todas las etapas de la vida. Es clave aprender a practicar el retraso de la gratificación (aunque siempre a la espera de obtener lo que se desea) a una edad temprana para beneficiar al niño en los años posteriores. Si bien existe la posibilidad de hacer las cosas mucho más fáciles hoy en día, a menudo no es ese el camino más provechoso para tomar.

Incluso ahora, como fue durante toda la historia, el mundo funciona en base a un juego de espera.

Quiero decir con esto que las personas no pueden tener éxito, reducir su peso, encontrar el amor y desarrollar relaciones sanas y maduras en tan solo unos segundos. Las cosas valiosas en la vida requieren de gran paciencia y determinación; y al parecer los niños actualmente no disponen de ninguna.

Ya a esta altura es notorio el aumento del aburrimiento y la falta de atención entre los estudiantes. Cuando es el momento para asimilar un nuevo concepto matemático, los niños buscan en todas partes, pero nunca en sus libros y abandonan todo apenas detectan una onza de dificultad.

Enseñarles a los niños que, por más que el mundo sea muy instantáneo, no siempre pueden obtener lo que quieren cuando lo desean, es tan importante para el desarrollo sano de las nuevas generaciones que incluso podría valer la vergüenza que nos generaría enfrentar los berrinches de nuestros hijos en el shoping, en los restaurantes y las jugueterías cuando les digamos que «no» a sus demandas.

Los niños actuales no están socializando en la forma que solían hacerlo:

Ya es cada vez más común que, en un hogar promedio, tanto mamá como papá trabajen. Y un progenitor que trabaja es un progenitor ocupado, y no hay vergüenza en eso.

Sin embargo, cuando queremos responder un par de mails que nos quedaron pendientes de la oficina, o simplemente tener un segundo para respirar, nuestro primer instinto es entregar un iPad o poner una película para mantener a los niños ocupados. Ya no es ningún descubrimiento que la falta de interacción social es una consecuencia enorme de que los menores pasen demasiado tiempo de exposición frente a la pantalla.

No hace tanto tiempo atrás, los niños solían usar su tiempo libre para jugar afuera con otros niños y hacer algunas de las travesuras más endiabladas jamás concebidas en complicidad con otros pequeños del barrio.

Estos entornos sociales en la infancia, permitieron a las generaciones anteriores aprender a actuar en situaciones sociales más profundas al crecer. Muchos estudios demuestran que cuanto más pronto los niños sean expuestos a entornos sociales, más fácil les será socializar durante toda la vida.

No esta demás aclarar que las habilidades sociales son clave para el éxito de la vida. Por lo cual, si el entorno no está favoreciendo la asimilación de estos conceptos, es una gran responsabilidad que hoy en día tienen los padres el impartirlos.

Algo tan significando como una discusión entre un niño y otro acerca de quién puede usar un juguete es suficiente razón como para intervenir y enseñarle a compartir y a esperar turnos. Si bien puede parecer muy irrelevante para el éxito futuro del pequeño, podría llegar a resultar fundamental.

No hay juguetes en las oficinas, pero hay mucha gente con la que debemos interactuar en forma sana y empática para trabajar con eficiencia. Si no se puede aprender una pequeña lección social de tomar turnos para usar un juguete, se puede generar un temperamento muy intenso y caprichoso en la adultez que podría generar problemas para resolver los argumentos con un colega en la oficina.

La diversión resulta interminable:

Los padres quieren dar a sus hijos tantas experiencias positivas como sea posible. Sin embargo, un mundo con demasiadas experiencias positivas es, en gran medida, poco realista. Como adultos, podemos decir, sin la necesidad de ninguna prueba científica, que el mundo no es todo diversión y juegos.

A una edad temprana, moldeamos nuestra imagen y construimos lo que entendemos del mundo en general. Cuando un niño vive en un mundo sin consecuencias y responsabilidades, el mundo real se convierte en un shock. Y terminan por sentirse infelices e impacientes en el momento en que se les dice que hagan algo en un mundo que no entienden.

Siempre es bueno pedirles a los niños que ayuden en la cocina o que ayuden a ordenar las habitaciones; por más que pueda generar interminables y desgastantes discusiones. Este tipo de trabajo entrena al cerebro para funcionar incluso durante tareas aburridas como las tareas escolares.

Conclusiones:

Para ser realistas, hoy se ha vuelto más difícil que nunca nutrir el cerebro de un niño. Este mundo de gratificación instantánea no es realista, y nuestros hijos solo se darán cuenta de que una vez que encuentren su primer baño de realidad. Ese primer golpe puede ser tan violento para una psiquis frágil como un choque frontal, por lo cual es mejor dejar estos hábitos más pronto que tarde.

También es cierto, la crianza que se les entregue en el hogar ya no es el único factor que altera. Porque inevitablemente nuestros niños interactuan con otros pequeños criados bajo otras reglas. Y, al final del día, primara el peso del entorno.

Sin embargo, los primeros años son fundamentales para marcar la conducta interna emocional de un niño, más allá de como despues decida responder a su entorno.

Es importante prepararlos entonces para que no crezcan en un universo donde todo es facil y directo, pues de lo contrario, un ahorro en nuestra comodidad actual de los padres, se traducirá en un perjuicio futuro para el niño.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *