Síndrome de Capgras

Uno de los trastornos mentales más desconcertantes que existe es el síndrome de Capgras, ya que quien lo sufre tiene la firme convicción de que un familiar cercano ha sido sustituido por un doble, un impostor.

¿Qué es el síndrome de Capgras?

El síndrome de Capgras, también conocido como ‘ilusión de los dobles’, fue descrito por primera vez por Jean Marie Joseph Capgars. Es un trastorno, parte de un proceso psicótico, por el cual el afectado tiene la creencia delirante de que una persona cercana con la que existe un vínculo emocional, por lo general un familiar con el que convive, ha sido reemplazada por otra persona, un sustituto idéntico tanto en su físico como en su forma de actuar, lo que le provoca fuertes sentimientos de miedo y rechazo hacia esa persona a la considera un impostor.

Imagine por un momento la situación, vuelves del trabajo, y tras abrir la puerta de casa te encuentras con un extraño, que se parece mucho al familiar (tu marido, tu hijo…) con el que compartes hogar, pero algunas diferencias te hacen pensar que no lo es. El miedo e incluso terror que puede provocar esta situación va a generar un gran sufrimiento psicológico a quien la sufre.

El por qué ha sido reemplazado, por quién, o para qué son preguntas que no es capaz de explicarse la persona que sufre el síndrome de Capgras, lo que añade aún más incertidumbre y miedo a la situación. Esto va a derivar en sentimientos de evitación o rechazo hacia el sustituto, siendo éste el primer síntoma que puede apreciar un allegado sobre que algo no va bien. Una situación que si no se resuelve va a generar una gran tensión familiar, que puede terminar con la separación de la pareja, en caso de que  sea ésta sea la sustituida, o el alejamiento de tus seres queridos.

Ahora ponte en el caso contrario, que tu mujer, de buenas a primera, afirma que no eres con quien se casó, que eres un extraño y que no quiere compartir la casa contigo, insistiendo en que salgas de su vida, ya que eres un completo desconocido, y no sabe de tus intenciones para con ella. ¿Cómo te sentirías? Pues así es como se siente el sustituto: sorpresa, extrañeza, incomprensión, sabes que existe un problema, y que es grave, pero no sabe cómo solucionarlo, pues por muchas explicaciones que trates de dar, o intentes aportar pruebas de que eres quién dices ser, el de siempre, la persona que sufre este síndrome no parece querer comprender que nada ha cambiado.

Historia de este raro síndrome

En 1923, el psiquiatra Jean Marie Joseph Capgras describió por primera vez este síndrome bajo el nombre de “ilusión de dobles” o “l’illusion des sosies”: la paciente era una mujer de 50 años que sufría ideas delirantes. Por un lado, pensaba que pertenecía a la realeza y, por otro, que personas de su entorno habían sido sustituidas por dobles, ya que existía una sociedad secreta que se encargaba de secuestrar a personas y de la aparición de sus dobles.

El trastorno surgió a raíz de no superar la muerte de su hijo de pocos meses de edad, y es entonces cuando empezó a afirmar que había sido raptado y sustituido. Tras esto, vuelve a dar a luz a dos parejas de gemelos, y de ellos solo sobrevivió una niña. Después de esto, su idea de la existencia de la red encargada de secuestro y sustitución se hizo más fuerte, llegando a creer que ella misma tenía un doble en el exterior mientras permanecía ingresada.

Causas del Síndrome de Capgras

No se conocen las causas exactas de este síndrome, pero la teoría más aceptada es la desconexión entre el sistema de reconocimiento visual y el sistema límbico, encargado del procesamiento emocional.

El sistema visual procesa los estímulos a través de dos vías diferenciadas: por un lado, la vía ventral conecta la corteza visual con estructuras encargadas del reconocimiento de objetos y, por otro, la vía dorsal conecta la corteza visual con estructuras límbicas, que aportan el significado emocional y afectivo. Por tanto, se podría afirmar que existe una desconexión en la vía dorsal, ya que el paciente reconoce al familiar de manera visual, pero no asocia ninguna emoción a este.

Comorbilidad con otros trastornos

Este síndrome va unido a otros trastornos psicóticos, como la esquizofrenia paranoide, la depresión psicótica u otros trastornos delirantes. También puede aparecer junto a otras enfermedades, ya sean tumores cerebrales, lesiones craneoencefálicas y demencias, como el alzheimer o el Parkinson, dado que las alteraciones neurológicas de este tipo raramente afectan solo a un tipo de función cerebral muy delimitado.

Tratamiento

Debido a que el Síndrome de Capgras es poco común, no hay muchos estudios sobre tratamientos validados y efectivos. El tratamiento más utilizado y útil a medio plazo está compuesto por la combinación de psicofármacos y la terapia cognitivo-conductual.

Psicofármacos

En cuanto a los psicofármacos, se pueden utilizar los siguientes tipos:

  • Antipsicóticos, los cuales se utilizan para combatir la idea delirante presente en el individuo.
  • Anticonvulsivos, que se utilizan como apoyo si fueran necesarios.
  • Otros fármacos acordes a la patología que presente.

Terapia psicológica

Si nos centramos en la terapia psicológica, se utilizará, principalmente, la reestructuración cognitiva. Mediante esta técnica, el paciente se enfrentará a su idea delirante e incoherente, haciéndole ver que es su percepción emocional la que ha cambiado, y que los otros no han sido sustituidos. Además, se le enseñará a emprender estrategias para compensar estos fallos de reconocimiento de otras maneras, y a lidiar con la ansiedad que estos errores puedan provocar.

También sería conveniente realizar una intervención con la familia, debido al costo emocional que la enfermedad representa tanto en el paciente como en los familiares.

El Síndrome de Capgras  ha hecho que las relaciones familiares se deterioren, produciendo un distanciamiento entre los miembros, y dicho distanciamiento no es conveniente si queremos que la familia coopere en el proceso de recuperación. Para ello, hay que asegurarse de que entienden la situación y que todo se debe a una alteración neurológica, y no a la toma de decisiones del paciente.

Finalmente, hay que tener en cuenta si el paciente presenta una patología primaria a partir de la cual se ha desarrollado este síndrome. Si fuera así, dicha patología prevalecería a la hora de elegir un tratamiento y aplicarlo.

Referencias:

  • Aziz, V.M. y Warner, N.J. (2005). «Capgras’ Syndrome of Time». Psychopathology. 38(1): pp. 49 – 52.
  • Bhatia, M.S (1990). «Capgras syndrome in a patient with migraine». British Journal of Psychiatry. 157(6): 917 – 918.
  • Ellis, H.D. y Young, A.W. (1990). «Accounting for delusional misidentifications». The British Journal of Psychiatry. 157(2): 239 – 248

Links de referencia:

https://psicologiaymente.com/clinica/sindrome-capgras

https://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/trastornos-mentales/sindrome-de-capgras-13444

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *